Kerala: marco económico

A pesar de ser Kerala uno de los pocos estados indios donde es lícito hablar de una cierta calidad de vida, también es cierto que es un estado con notables deficiencias económicas. Aunque no es pobre, posee un elevado nivel de desempleo. De ahí la continuada y extenuante emigración hacia otros países (notablemente hacia los del Golfo, destino preferido de los musulmanes keralitas, o hacia isla Mauricio, Singapur o incluso los Estados Unidos).

Durante siglos, la economía de Kerala ha gravitado alrededor de tres grandes cultivos: el arroz, las especias y los cocoteros. Con la llegada de los británicos se añadieron el té y el café (en las zonas de montaña). Los trabajadores del coco han generado una verdadera industria asociada (aceites, fibras para cuerdas, etc.). Las especias (especialmente la pimienta, el cardamomo y la nuez moscada) han atraído desde hace siglos a comerciantes (y colonizadores) de toda índole. Sigue siendo una industria floreciente. La pesca también ha sido importante.

No obstante, Kerala apenas ha desarrollado una industria. Y aunque los keralitas son codiciados por la gran empresa india (especialmente el sector informático o el de salud, que se nutre de doctoras y enfermeras malayalis), ha faltado cierta iniciativa empresarial en el estado.

La gran excepción ha sido el turismo. Kerala es de los pocos estados indios que ha sabido explotar sus recursos turísticos, ya sean las playas (como Kovalam o Varkala), los parques naturales y estaciones de montaña (como Periyar, Munar o Wayanad), o el ya mencionado turismo en las backwaters y en los spas y balnearios ayurvédicos, donde además de la medicina tradicional y las dietas asociadas, se cultiva la práctica del yoga o la meditación.

Arrozales y cocoteros constituyen el fundamento de la economía agraria keralita.
Plantación de té, cerca de Munar, en los Ghats.
La playa de Cherai (menos masificada que Kovalam o Varkala).