Kerala: marco social

Kerala posee los componentes geográficos y culturales necesarios para ser considerado un país. Por si esto no fuera suficiente, alberga tanta diversidad social que, en verdad, es una sociedad mucho más compleja que la mayoría de naciones que conforman la Unión Europea. El país está repleto de grupos sociales, etnias, castas o minorías religiosas; tantas que sería aburrido enumerarlas. Vale la pena, empero, ilustrar dicha complejidad con cuatro o cinco ejemplos.

La mujer en Kerala

Kerala es único en el mundo por haber sabido perpetuar (por lo menos durante cinco siglos, hasta su ilegalización por el gobierno indio en 1958), un sistema de parentesco y herencia estrictamente matrilineal, llamado marumakkathayam. Es típico de la macrocasta nayar (o nair), a la que perteneció por nacimiento Ramuni Paniker, pero emulado por otras gigantescas castas como la de los cocoteros, los cristiano-sirios y hasta colectivos musulmanes.

El sistema establecía que las mujeres de la familia heredasen la propiedad, el taravad, trajeran a sus maridos a vivir con ellas y pasaran su apellido a su descendencia (exactamente lo contrario que la norma india tradicional); sin descartar la práctica de la poliandria (una mujer, varios amantes). Este sistema fue muy atacado por el aparato misionero-colonial-reformista, pero qué duda cabe que ha otorgado a la mujer keralita un apreciable –y notorio, a simple vista– sentido de empoderamiento y autonomía. Mujeres como la escritora Arundhati Roy o la guruni Amma dan buena cuenta.

Mujeres malayalis durante el Onam, la fiesta más emblemática del calendario keralita que cae en agosto o septiembre.
Iglesia cristiana en las backwaters.
Reunión de un grupo de mappilas, la más importante comunidad musulmana de Kerala.

Diversidad cultural y religiosa

En Kerala prosperaron algunas de las comunidades judías más interesantes de la diáspora (si bien la mayoría optó por “regresar” a Israel con la creación del estado, en 1948). Las comunidades que genéricamente llamamos “cristiano-sirios” o “mar Toma” forman una parte esencial de la sociedad keralita, en la que habían arraigado mil años antes de la llegada de los europeos (si es que no en tiempos del apóstol Tomás, como cuentan sus leyendas).

Otro caso es el de los pescadores mukkuvars, de origen extremadamente humilde (intocable), la mitad de los cuales profesa el islam, la otra el cristianismo. El grueso de la comunidad musulmana de Kerala está formado por la comunidad llamada mappila, que desciende de comerciantes árabes y yemeníes que durante siglos fueron llegado a las costas de Malabar y contrajeron matrimonio con mujeres malayalis. Por consiguiente, sus mezquitas siguen los patrones arquitectónicos malayalis, las mujeres rara vez llevan velo y hasta pudieron seguir en el pasado el mismo sistema matrilineal de las hindúes.

La sinagoga de Mattanchery, en Kochi.