Kerala en bici, entre alforjas y palmeras

Viajar en bicicleta nunca es fácil. Te expones al clima, al terreno, a los habitantes del lugar. Lo sufres y lo disfrutas. Te obliga a conocer tu entorno para poder adaptarte a él, de modo que aprendes a priorizar, pues lo único que tienes es una bici y lo que hay en las bolsas que cuelgan de ella.

En un país lejos del Estado del Bienestar, ser occidental puede acarrear muchos juicios (muchos de ellos con razón) por parte de los lugareños. Pero viajando en bici esos juicios desaparecen pues rebajas tu posición a una más humilde y menos privilegiada, minimizando las diferencias con la gente que te rodea. Así es como consigues llegar al corazón del territorio y sus gentes.

Así, Eduardo y Roger pudimos conocer profundamente la tierra de nuestro bisabuelo Ramuni Paniker, bautizada como God’s own land.